domingo, 11 de julio de 2010

tú...

Y por un momento intento disimular mi sonrisa, pero fallo en el intento al darme cuenta de que solo consigo el efecto contrario.
Y empiezo a pensar como de la manera más rara del mundo, te fuiste abriendo hueco en mi vida, sin prisas, sin miedos, sin pensar en nada, y como te colaste en mi día a día, a pesar de estar “lejos”.
Y pienso en tus buenos días, y en tus buenas noches, en la complicidad, en los abrazos, en los mensajes a media tarde, en las frases sin sentido (aparentemente para los demás) y tan llenas de significados para mí, en los sueños, en las miradas que no aguanté y que tanto dijeron, y las palabras que no pude decirte, en los viajes que no realizaremos, y en los tratos que intentaremos cumplir, en los suspiros que me robaste, y en las ilusiones que creaste... y no puedo evitar sonreír aun más, y de nuevo, gracias a ti, a esa clandestina casualidad rara/diferente/especial, que marca esa pequeña diferencia tan importante.